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Requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

Con la entrada en vigor de la Ley de Segunda Oportunidad en 2015, las personas físicas se equiparan a las jurídicas. Es decir, se comenzó a dar el mismo tratamiento a los concursos tanto de unas como de otras mediante el mecanismo de la segunda oportunidad.

Antes de ello, las personas físicas no disponían de un instrumento ad hoc que les permitiera la exoneración de sus deudas.

La vía denominada de segunda oportunidad implica una excepción a la responsabilidad patrimonial del deudor, al permitir la exoneración del pasivo insatisfecho siempre que el este demuestre que ha actuado de “buena fe”.

¿Qué requisitos es preciso que cumplamos para acceder a la Ley de Segunda Oportunidad?

  1. No ser objeto de un concurso culpable ni haber sido condenado por delitos económicos y sociales: esto supone que para la declaración del concurso no ha mediado dolo o culpa grave. Si el deudor es considerado culpable en el caso de haber incumplido el deber de solicitar el concurso, el juez podrá conceder el beneficio atendiendo a las circunstancias del caso. Además, el deudor no debe haber mentido sobre la situación de insolvencia ni haber ocultado información relevante.
  2. La persona no debe haber sido condenada por delitos socioeconómicos, patrimoniales o falsedad documental dentro de los diez años anteriores a la declaración del concurso.
  3. El deudor debe haber intentado un acuerdo extrajudicial de pago con sus acreedores: este acuerdo debe haber sido emprendido a través de un profesional acreditado, así como de un notario que dé fe de la situación.
  4. La persona debe haber satisfecho los créditos contra la masa y los créditos concursales privilegiados: los denominado créditos contra la masa son aquellos que se originaron con posterioridad al concurso; por ejemplo, los gastos de abogado o de notario. Mientras, los créditos concursales privilegiados son las hipotecas y los créditos públicos (deudas con la Agencia Tributaria y con la Seguridad Social).
  5. Que se haya tratado de emprender un acuerdo extrajudicial de pagos que resulte factible para el deudor: en el supuesto de que los acreedores no acepten el acuerdo, el pasivo será cancelado en la fase final, conocida como Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho.
  6. El deudor no debe haber obtenido el beneficio de la segunda oportunidad en los últimos diez años.
  7. La persona no debe haber rechazado una oferta de trabajo: siempre y cuando esta corresponda a su capacidad y se haya recibido dentro de los últimos cuatro años a la declaración del concurso.
  8. Que se acepte expresamente su inclusión en el Registro Público Concursal.

Al cumplir estos requisitos, el deudor accederá al BEPI (Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho y, por tanto, gozar de la cancelación de sus deudas.

Por lo tanto, se abre la posibilidad de que la persona deudora encarrile de nuevo su vida sin cargar con la pesada losa que supone ser deudor de unos créditos que nunca va a poder satisfacer.

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